lunes, 5 de julio de 2010

Tributo.




Aguamarina... Verde mar...

Un color indefinido. No es azul, ni tampoco verde. Varía en función de quíen le acompañe.
Un color que sea del matiz que sea, siempre me recuerda al mar. Una de las cosas en este mundo que mas me fascinan e imprescindible para mantenerme viva.

Puedo pasar meses sin verlo, pero con la seguridad de que en algún momento del año volveré a encontrarme con él. Que se acercará suavemente a la orilla para mojar mis pies como una caricia. Un saludo que renueva mis fuerzas.



Aquellos que me conocen saben que me fascinan el blanco, el azul y el beige. Tres colores que forman una de las combinaciones cromáticas más bellas para mi.

Como la que se crea cuando las olas rompen y acercan su blanca espuma para refrescar la arena caliente, con la inmensidad del azul protegiéndola.

Un azul que varía en su color según el día. Desde el aguamarina hasta el gris acero, recordándonos continuamente el caracter cambiante del mar. Suave y fiero, sobretodo en las tierras del norte en cuyas costas estamos acostumbrados a temer su poder.

Por eso cuando encontré esa piedra irregular, que no era azul, ni era verde, supe que tenía que rendir honores y dedicárselo al mar.

Y como tal, los colores deberían ser los que la propia naturaleza nos propone en cualquier playa del mundo. Un regalo para la vista.

Blanco.... como su espuma. Transparente... como el agua. Verde mar... como las aguas cálidas de una playa paradisiaca. Beige... el de mi propio cuello.

Debería ser corto, "a la caja" que dirían los modistos. Como la atracción intensa que sientes una vez le conoces, que te ata en corto para no dejarte nunca más.

Irregular, como el caracter cambiante que tiene, unas veces pacífico e inmensamente azul y otras fiero, poderoso, atemorizador, de un gris plomizo.




Un diseño en el que se alternarían las piedras de distintas formas y colores, sin un orden concreto, pero manteniendo el equilibrio entre ellos.
Tres vueltas completamente diferentes, en largura, diseño y grosor, pero con el denominador común del verde mar, intercalado entre ellas.

Cristales de Murano, cristales facetados, lisos, irregulares, cristales de Swarovski. Entremezclados para componer un diseño único. Porque por muchas veces que me lo soliciten, nunca, nunca habrá dos collares idénticos. El orden de las piezas no será igual....

Cristales engarzados que se unen en un cierre de plata.

Aunque aparentemente parece un largo collar que se ha colocado al cuello, dándole varias vueltas a su alrededor.... lo que le aporta un caracter más informal que si estuvieran perfectamente alineadas... no lo es tan largo.

La intención era lograr ese efecto, pero quedando el cuello libre para que luciera mejor. Por lo que las tres vueltas se intercalaron entre sí, estratégicamente colocadas pero sujetas firmemente por ese cierre.
De ese modo, el brillo de los cristales al reflejarse en la luz, no se interpondrían entre ellos y los colores quedarían limpios y brillantes.



Un diseño que ha pasado a formar parte de mis preferidos. Como lo es el mar.

Que se puede lucir en múltiples ocasiones, con diferentes atuendos. Con la elegancia con la que Grace Kelly visitó el mar de Cannes en "Atrapa a un ladrón", o con unos jeans y una camiseta blanca, en una visita nocturna, junto a una hoguera, a medianoche.

Él es mi válvula de escape. A cualquier ciudad, pueblo que vaya, no me voy sin saludarle, porque si no lo tuviera cerca.... sencillamente me marchitaría.




Como siempre, podéis verlo con mas detalle aquí.

11 comentarios:

the healthy ghost dijo...

Coincido contigo en el azul y el blanco. Precioso. He puesto una cosita tuya en uno de mis posts para esta semana en el que hablo de complementos, no podías faltar.
Un beso.

maba dijo...

impresionante.. y, sí, es el mar...

el contraste del blanco es impresionante...

me encanta, enhorabuena (una vez más)

y el beige de tu cuello .. lo confundo con el dorado de la arena

besos

Zepequeña dijo...

Una combinacion exquisita!

Zepequeña.

Másdelomismo dijo...

Es divino, parece tan delicado, como la espuma del mar, sí.... y en tu maravilloso cuello (te he dicho alguna vez que tienes un cuello increible?) luce como en ninguno.

Besos

Blair dijo...

EStoy impresionada!!Es ideal...Besos

Hummingbird dijo...

una combinación preciosa y mediterranea... y me pregunto: nos has puesto tossa de mar??? tierra de nuestro adorado velencoso???

una joya Bea.
XXXXXX!!
Humming

Cristine dijo...

Armonioso y de belleza deliciosa.

besos

Paupe dijo...

Me encanta!!! Por cierto... tenemos pendiente un café! Un besazo!

Simone B dijo...

Me encanta el mar, pero me encanta como lo has descrito..
La verdad es que no soy amiga de ir a la playa en verano a bañarme y pasar calor, pero ir a mirar el mar y pasear por la orilla cuando cae el sol me encanta..

Ainsss la aguamarina..toda mi vida he querido un anillo con esa piedra, no m egustan las joyas pero siempre he querido ese anillo..quizá algún día me lo compre.

Besos;)

cuquete dijo...

Precioso!

Kisses

Maika Perez dijo...

¡pero que bonito!