Hoy queda la segunda parte. Unos diseños que recuerdan a épocas pasadas. Conociendo mi fascinación por algunas de ellas en concreto, es posible que os imaginéis el estilo de estos diseños.....
Para el primer diseño, partí de unas pequeñas piezas metálicas en oro viejo talladas con forma de flor. Hacía tiempo que las tenía, porque como ya me ha pasado en bastantes ocasiones, me gustaron y sin saber dónde terminarían las compré.
Esa tarde decidí diseñar unos pendientes a partir de ellas. Me recordaban a aquellos que se llevaban debajo de esas impresionantes pamelas con velo de principios del siglo pasado. Con esos encorsetados vestidos largos y cuellos cubiertos por encajes y camafeos. En colores suaves y pálidos. En fin.... una de mis épocas preferidas. Quizás para Bette Davis en su papel de Muerte en el Nilo.
Combiné las flores metálicas con una perla barroca rectangular, aportando así una ligera nota de colorido.
Necesitaba rematar el diseño con un pendiente especial. Uno en oro viejo, de un tamaño similar al de la flor para equilibrar el diseño. Elegí uno redondo con una ligera filigrana en el centro.

Un diseño sencillo, que permite utilizarlos en numerosas ocasiones, más o menos vestidos en función de los demás complementos que empleemos.
Para el último par de pendientes de esa fructífera tarde, escogí el blanco y el negro. Una perfecta combinación para cualquier estación del año, si bien mi preferida es en verano. Me encanta el contraste de ambos colores con la piel bronceada.
Una combinación que se utilizó muy a menudo en los años 20,.... la Belle Epoque con sus maravillosos vestidos con corte a la cadera, zapatos Mary Jane, pelos cortos y labios rojos, donde los complementos jugaban un papel muy importante. Cuando el lujo se palpaba por todas partes, ropa, joyas, muebles, fiestas interminables y la música...... las grandes orquestas tocando toda la noche mientras tintineaban las copas de champagne....... Una maravilla y no me explayo más porque me salgo del tema.
En definitiva, el diseño de este par tiene mucho que ver con esa época. Combiné unos cristales negros facetados en forma de lágrima con una pieza blanca nacarada. Se trataba de una especie de trebol de tres hojas, ligeramente tallado cuya parte inferior se adaptaba perfectamente al vértice de la lágrima. De ésta manera el contraste de color y formas era enorme, lo que aporta el toque especial al diseño.
La largura necesaria la tenía que dar una cadena en plata envejecida del mismo color que el pendiente, que para no restar elegancia ni protagonismo a las piezas principales era una sencilla bola redonda.
Por último, y como un pequeño recordatorio de los brillos que protagonizaron muchos complementos y atuendos de esa época, terminé la cadena con un cristal de Swarovski negro con destellos metalizados.

Ahora sólamente queda pintarse los labios de rojo y lucirlos.
Pensándolo bien, definitivamente, la lluvia es necesaria!!
Ya sabéis que estos diseños están disponibles en el BRD organizado por Showloft (Travesía de Tívoli, 13). Mañana será un día especial. Más información aquí.
Por mi parte, y como todos los años, desde el sábado estaré desconectada unos días. Llegan las vacaciones escolares y después del largo invierno y los meses de clase y estudio, ellos se merecen un viaje para descansar y jugar.... y los mayores para disfrutar de la tumbona.
A la vuelta os enseñaré más diseños. Mientras tanto sed buenos.........


