Era una caja de puros antigua, portuguesa. De esas de madera impregnada del olor de los habanos y que casi por costumbre, termina almacenando todo tipo de enseres, botones en la vertiente más práctica o piezas personales y entrañables en algunos casos.

Al levantar la tapa de la caja se encontró con un pieza antigua, lo que en su día fue un precioso broche. Estaba en casa de la que fue su "mami" Mercedes, como a ella le gusta llamar a su abuela materna. Una casa que se ha vuelto a abrir a la luz puesto que ahora habita en ella. Y fue la curiosidad de volver a ver sus armarios con los guantes, abrigos y vestidos maravillosos que su mami tenía la que hizo que se cruzara en su camino.
No era propio de su mami guardar algo en una caja así, quizás fue porque la trajo su tía y le tenía cariño, guardó ese broche en un lugar especial, y con ese simple gesto sin saberlo puso en funcionamiento los engranajes del destino para que su nieta, llamada como ella quedara predestinada a encontrarla.
Mer me envió la foto de la caja y la preciosa pieza para que diseñara algo con ella. Había sido un broche. Tenía la marca por detrás. La mayoría de nosotros hemos visto alguno luciendo en las solapas de los abrigos de nuestras abuelas o en las preciosas camisas de seda y de batista que tenían. Para acontecimientos especiales.
Todo eso me hizo pensar, que el collar diseñado sería más apropiado para lucirlo en ocasiones especiales, más vestidas, más formales. Esa pieza traía a sus espaldas una historia de recuerdos que, aunque no los conozcamos, la han dotado de un increíble valor.
Decidí que tenía que ser la parte principal del diseño, y para que destacara nada mejor que engarzarlo en color negro. Siempre asocio este color con los collares de azabache que nuestras abuelas o bisabuelas lucían en momentos especiales de sus vidas, y que formando parte de las joyas familiares van pasando de generación en generación. Son eternos.
Qué mejor color que el negro. Es elegante, ayuda a convertir las piezas en más formales y nos recuerdan a aquellas de otros tiempos.

Opté por piezas de cristal facetado negro de tres tamaños para darle cuerpo y volumen al collar. Ya sabéis que el cristal es una de mis piezas preferidas por su capacidad de captar la luz y darle un brillo especial al diseño.
De la pieza colocada en el centro, engarcé dos vueltas de collar combinando las piedras más grandes con las medianas en una serie ordenada y repetida que terminaría en disminución al llegar al cierre. Este último es de plata, especial para collares de varias vueltas lo que le otorga un estilo diferente y más de época.
La idea que tenía en mente era la de un largo collar, de estilo de principios de siglo pasado, cuando las vueltas de los collares eran numerosas. Es un estilo que siempre me ha cautivado y me parece que tiene un aire antiguo increíble.
Para lograr ese efecto añadí una sencilla cadena en plata vieja, como la pieza. Una larga cadena que se mueve sinuosamente al andar, aligerando el peso del collar.
Se complementó con tres piedras facetadas de cristal en negro y transparente como las piedras incrustadas en el broche.
De esta manera quedaban perfectamente conjuntadas todas las vueltas del collar.
El resultado final......

Quería diseñar una pieza que tuviera relación con la época en la que su mami lució el broche, con un aire más antiguo y formal. Un collar para lucir en ocasiones especiales como su mami lo fue para Mer.
Ahora ella seguirá aumentando las historias que ese precioso broche guarda en secreto con sus vivencias actuales.
Quizás Mer te encuentres con alguien que al reconocerlo te pueda contar algo de él. Pero seguro que tu mami estaría encantada de que lo lucieras hoy en día. Ella, sin saberlo, lo puso en tu camino. O quizás lo intuyó?
Ahora como siempre os toca a vosotros opinar, yo he terminado mi labor.
Pero antes de nada, a tí Mer, todo mi agradecimiento por darme la oportunidad de diseñarlo y darle un nuevo camino a su entrañable historia. Ha sido increíble.
Mil gracias.
