Desde hace unos días, tengo pendiente algunas promesas que, entre comentario y comentario, he ido haciendo. Y como lo prometido es deuda, he decidido que de hoy no pasa.
En primer lugar, prometí que enseñaría las compras que hice en
Roma, en ese maravilloso fin de semana cumpleañero que hicimos el pasado febrero. La verdad es que cayeron unas cuantas cosas, en parte porque era mi cumpleaños y algunos eran regalos, y por otra parte ocurrió simplemente lo de siempre, que pensé una vez más (llevo como un millón de veces con la misma justificación) que me lo merecía, como fue el caso del bolso negro. Lo vi en una tienda de Via del Corso y era justo lo que quería, de gran tamaño para meter las cien mil cosas que siempre terminan en mi bolso; hacía mucho que no se llevaba el charol y esta oportunidad no se debía dejar pasar. No pude resistirme, y como ya lo había justificado, pues fue entrar, coger, y pagar. Así de sencillo.
Además una vez leí que no se debe de volver de Roma sin un buen par de zapatos, y francamente, me pareció una recomendación de esas que hay que seguir al pie de la letra, (qué menos para una mente consumista como la mía). Los vi en el escaparate que Fratelli Rossetti tiene en Via dei Babuino, muy cerquita de mi venerado Valentino. Me fascinaron por lo alegres que eran así que decidí que si no eran míos me iba a llevar un disgusto, hecho este poco recomendado en un viaje de placer. Qué otra cosa podía hacer????
Así que tal y como le prometí a
Cocó aquí están las mencionadas y
merecidas compras

Quedan algunas otras cosas que prefiero enseñar más adelante, para no alargar mucho el post porque sino os voy a tener hasta el lunes leyendo.
No tengo más remedio que enseñar también la compra friki del viaje, pues le prometí a
Lu que con los tocados tan maravillosos que ella hace, mejor os enseñaba yo esto que ella, no vaya a ser que caiga su imagen estrepitosamente en estos momentos en los que la tiene por las alturas, (muy merecidamente todo hay que decirlo).
Me explico, como ya sabreis por el post de Lu del sábado pasado, mi hija Lucía nos hizo tres añitos. Estando en plena via del Corso vimos un Disney Store lleno de gente al que por supuesto tuvimos que entrar, y allí dentro vimos el "tocado" perfecto para su cumple. Es un poco friki pero que conste que he avisado.

Ni que decir tiene que a mi niña le pareció lo más mejor como suelen decir. Y no es para menos, porque en esta edad en la que lo quiere todo de color rosa hortera chillón y con lo presumida que es, una corona friki de Cenicienta y tan resplandeciente, es lo más fashion que puede haber para ella. Imaginaros la carita que se le quedó. Decididamente, mi compra friki fue tan buena como los zapatos.
Y por ahora, si no me falla la memoria, me queda por cumplir una última promesa que hice a
Cris . Se trata del collar negro y gris del pasado post. Me pidió foto del mismo puesto y aquí está.

Creo, que ya he cumplido por ahora con las promesas que os hice. Como me imagino que haré más con tantos comentarios que se hacen en este mundillo bloggero, pues terminaré creando sección de "post de promesas", pero esa será otra historia que ya se andará.
Pasad buenas vacaciones.